viernes, 5 de agosto de 2011

LA TECNOLOGÍA EN LA PYME

Es asombroso el déficit tecnológico presente en muchas pymes. Y realmente no es porque el acceso a las tecnologías sea costo o difícil, la principal causa yo la llamo "miopía empresarial".



Esta "miopía" viene dada en muchos casos por la atención a lo urgente frente a lo importante o, lo que es lo mismo, el cortoplacismo frente a la visión a medio y largo plazo.

Y por todo esto, me he visto abocado a escribir esta breve nota, donde expongo la facilidad de acceso a las tecnologías en el ámbito empresarial.
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No va más lejos del año 1989, cuando un servidor, que se encontraba cumpliendo con la Patria, comenzó su andadura en el mundo de las comunicaciones digitales. Con un sencillo SPECTRUM 48K y una emisora de HF me inicié recibiendo las emisiones de radioteletipo del ejército y de las agencias de prensa.

Posteriormente, con un PC con procesador 386 construí un modem para pasar de la recepción a la transmisión usando protocolos como el X25. Eso sí era un reto, era costoso y requería unos conocimientos no al alcance de todos. Con este sistema me inicié en lo que ahora llamamos "chat", en las ya extintas BBS y en las transmisiones de documentos a las vertiginosas velocidades de 300 a 1200 baudios.

Actualmente y tan sólo 20 años después, mi hijo de 7 años sabe acceder a la red, jugar online y entiende conceptos a los que naturalmente no da el valor que tienen. Por ejemplo, si en mis comienzos me dicen que hoy, desde un móvil, puedo mantener una videoconferencia o puedo mandar un vídeo que acabo de hacer, sencillamente diría que esa persona habría consumido algún tipo de sustancia alucinógena.
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Después de esta nostálgica retrospectiva, doy nuevamente un cambio de dirección hacia el mundo empresarial.

Para cualquier empresa, hoy en día, es sencillo y barato disponer de al menos una web presencial, de correo electrónico con dominio propio (nada de hotmail o gmail) y de poder compartir agendas, documentos y herramientas de ayuda a la comunicación y planificación.

Pese a todo esto, hay muchas empresas, la mayoría pequeñas, aunque algunas ya cuentan con cierta embergadura, que esto se les queda muy lejos.

Pues haciendo hoy análisis de la captación de clientes en mi empresa, a lo largo de este úlimo año, el 18% de los clientes, han sido entradas a través de la WEB corporativa.

Pero para centrar el tema y que este valor cobre el valor que tiene, mi empresa se mueve en el ámbito industrial, en concreto en el área medioambiental y reciclaje, un sector que a duras penas se distingue del tradicional chatarrero a ojos de gran parte de las empresas.

Pese a todo ello, que un 18% de los clientes nos hayan conocido a través de la WEB, quiere decir que su coste de captación es prácticamente cero, ya que Marketing tiene asignado un presupuesto que se imputa a los gastos generales de la Compañía. Por otro lado, si profundizamos más aún en el desglose del coste de las campañas destinadas al posicionamiento, tan sólo hablaríamos de una serie de banners en páginas sectoriales, la reserva del dominio y el alojamiento de la web, más una campaña de adwords y algunas acciones de e-mail marketing, ni de lejos llegamos a 12€ por cliente nuevo. A eso hay que restarle que muchas empresas con las que aún no trabajamos ya han visitado nuestra web o han visto información nuestra en la red.

Para concluir, es importante que las empresas destinen medios a obtener una presencia en internet, a usar herramientas que faciliten el acceso a la información, tanto corporativa como del mercado y de la competencia y que simplifique la comunicación entre los comerciales y partners externos y el resto de departamentos. Más aún si resulta casi gratis.

lunes, 6 de septiembre de 2010

¿SOMOS TODOS DE FIAR?

Está claro que no todo el mundo es de fiar. Lo bien cierto es que hay quien abogando por esta máxima termina por sospechar de todo el que le rodea y esto lo único que ocasiona es la pérdida de oportunidades. Oportunidades de conseguir nuevos amigos, de hacer negocios, ...

Recuerdo un viejo profesor que un día en una de sus clases planteó el siguiente dilema: "¿Creeis que para evitar que una persona, que seguro cometerá alguna mala acción a lo largo de su vida, sería adecuado que viviese por siempre con las manos atadas a la espalda?"

Por una mala persona que conocí, ¿he de desconfiar de quienes me rodean?

La respuesta es obviamente NO, pues unos pocos descerebrados sin escrúpulos no pueden ser quienes dicten tu forma de ser y de actuar.

No obstante, me voy a permitir hacer una sugerencia a aquellos que lean esta entrada.

Si quedas con alguien para tomar un café o para ir a jugar al fútbol, obviamente no es de excesiva relevancia si este personaje es una buena persona o si se dedica a la estafa. Pero en el momento que entre en tu vida o te propongas hacer un negocio con él, hay un ejercicio muy sano e higiénico que deberías hacer:

Usa GOOGLE y pon su nombre y apellidos entre comillas y a continuación pones la palabra ADMINISTRADOR. Puedes probar también a poner en lugar de ADMINISTRADOR, EMBARGO, SENTENCIA, o cualquier término que pudiera arrojar luz sobre la "salud" de tu posible colaborador.

Es sorprendente lo que puede llegar a aparecer.

jueves, 2 de septiembre de 2010

EL DIFUSO PERFIL DE UN ESTAFADOR

Erase una vez un sujeto conocido por todos por su carácter risueño, bromista y desenfadado. Gustaba a este personaje alagar a todos los que le rodeaban, alcanzando así una popularidad y protagonismo por encima de los demás. Se rodeaba de gente más joven (él ya pasaba de los cinco decenios) para garantizarse así la supremacía del grupo.


Bohemio como él solo, ocupaba su tiempo, o al menos eso decía él, en proveer de servicios a los más ilustres clientes de la zona, en lo que venía a ser su empresa, la que llamaremos Paciencia y Virtud (PyV). Por cierto, carente de actividad y estructura, no más allá de él mismo, su mujer y parece ser, algún becario, cosa que nunca pudimos constatar. Además siempre se jactaba de cobrar a sus clientes precios elevados, desorbitadamente elevados. No sé si para así destacar su supuesta calidad profesional o simplemente para posicionarse en un estatus social de elevado poder adquisitivo.


Nuestro carismático personaje, al que podemos llamar Don Guzmán de Vicuña (nombre claramente ficticio) se movía con gran comodidad en el entorno que nos era común, haciendo halago de su verborrea, palabras con doble sentido y su capacidad de narrar amenas historias.


Rondaba la primavera de 2010 cuando a un servidor, a quien conoce y con quien se relaciona por motivos que no vienen al caso y que logicamente son personales, le propone la participación en un proyecto sin competencia, que al parecer fue realizado para una empresa, hace unos tres años y que al parecer se fue al traste por “malentendidos entre sus socios”. Este proyecto usaba una tecnología, desarrollada por Don Guzmán, según él, fruto de sus largos años de trabajo en el campo de su "especialidad" (aparte de la estafa).


Como quiera que Don Guzmán era hábil preparando el terreno y el firmante se reconoce inexperto en la detección de caraduras y fácilmente influenciable emocionalmente, accedió a dicho proyecto. Pero claro, para poder revelar algo más sobre el misterioso asunto “había que comprometerse” y este ingenuo hizo un ingreso de una suma de dinero en la cuenta de Don Guzmán de Vicuña, a quien para abreviar a partir de ahora llamaremos DGV.


De forma paralela, logró engatusar a otro pardillo, a quien le sacó otro tanto y posteriormente integra en lo que él llama proyecto a otro personaje, éste empresario y bien relacionado. Tengo además la ligera impresión que utilizó mi somera relación personal para que yo avalase su credibilidad ante los demás, ante lo difuso de su "proyecto".


Fruto de los ingresos efectuados, emite unos recibos por conceptos tan abstractos como su honradez. Por si esto fuera poco, a cada uno de nosotros, nos dice que si algo no tuviéramos claro, nos retornaría las cantidades depositadas.


Metidos en harina, comenzamos a desarrollar lo que viene a ser un plan de negocio, un breve estudio de mercado y todo va cuadrando. Todo ello gracias a un sobreesfuerzo ya que todos tenemos nuestro trabajo y dedicamos festivos y noches a este menester. Por lo que parece estamos frente a una oportunidad de negocio importante y prometedora.


Pero “oh campos de soledad, oh mustios collados...” cuando empezamos a solicitar a DGV un presupuesto, un pliego de especificaciones, en definitiva, lo que viene a ser un PROYECTO para cualquiera de los mortales, comienzan las divagaciones, las palabras con doble sentido, los conceptos legales, que nuestro amigo tan bien maneja, al parecer fruto de sus anteriores “experiencias”. Se convierte en un talibán de la legalidad en materia de propiedad intelectual.


Todos sus correos son vagos, mal explicados, mal redactados. ¿Todos? No, todos no, tan sólo aquellos en los que demanda más dinero por conceptos que pretende vendernos junto al “proyecto” y que nunca se dignó a mostrar. Pretendía nuestro “amigo” limpiar su empresa de equipos obsoletos y vendérnoslos a precio de nuevos y actuales.


Así pues, pasamos de un proyecto prometedor a una relación de total dependencia, donde para cualquier cosa hay que poco menos que pedir permiso a este individuo, quien además queda al margen de la sociedad que hay que constituir. En esas condiciones, los tres participantes decidimos no continuar y solicitamos los reintegros que en su día prometió.


Reunidos en la sede de su empresa, nuevamente vacía y la cual parece congelada por el tiempo, nos dice que de devolvernos el dinero ni hablar, que eso no es así. Incluso dice a alguno de nosotros que no se acordaba de haber dicho eso.


Ante esta tesitura, le exigimos que nos entregue el proyecto. Nos dice que está preparado y que "vamos a salir al mercado con él y espero que sea con vosotros". También nos dice que cojamos el ordenador y nos lo llevemos. Lógicamente, no podemos llevarnos un equipo de más de 6 años por un valor 3 veces superior
a lo que hoy se está pagando por un equipo de gama muy alta. Nos dice que dentro está el software y todo lo que él “prometió”. Ahora viene lo bueno. Le digo directamente que junto al equipo, nos entregue el proyecto correctamente redactado. Ni corto ni perezoso me dice que lo redacte yo si quiero. Atónitos y para evitar tentaciones, decidimos abandonar su local, cutre y polvoriento.



Conclusiones:

Cómo es posible que un equipo destinado a un proyecto hace tres años, cuente con una antigüedad superior a seis.

¿Estamos realmente solos en el Universo? Quiero decir, ¿somos los únicos estafados o ya hubieron otros anteriormente?

Cómo un personaje que se jacta de su profesionalidad es incapaz de redactar un proyecto como Dios manda y manda una documentación cutre, salchichera y que ni un estudiante de primer curso tendría la vergüenza de firmar. Un profesional, no puede hacer un documento mezclando fuentes, sin criterios de maquetación y con contenidos extractados en parte de lo que le hemos ido trasmitiendo los estafados.


Además nos enteramos que toda su amabilidad y halagos, se tornan en insultos y bajezas tan pronto nos damos la vuelta. Y eso lo hace con todos los que se mueven en su entorno. CON TODOS, HASTA CON LOS QUE HA HECHO MÁS “AMISTAD”.



Reflexión:

Cuando se trate de negocios, seamos capaces de separar lo personal de lo estrictamente técnico. Exijamos siempre documentación con conceptos claros y concisos. Si algo no somos capaces de entenderlo, es porque probablemente no sea cierto, esconda segundas intenciones o carezca de solidez.
Esto lo tomaremos como un Máster. Algo caro dada su corta duración, pero que nos enseñará a los integrantes de aquel fiasco que las cosas hay que hacerlas de una sola manera: BIEN. Y bien quiere decir conforme a derecho. Cuando alguien se ofenda porque le preguntas dos veces lo que no has entendido, no pienses que eres tonto. Según el principio llamado “la navaja de Ockham”, la mayoría de veces, la respuesta más obvia y sencilla es la correcta. Y si es blanco y va en brick, será leche. Posiblemente caducada, pero leche.

jueves, 1 de abril de 2010

MEDIDAS ANTICRISIS??

Hay cosas que, sin saber bien porqué, se te quedan grabadas y, por mucho tiempo que pase, no se borran de la memoria.

Yo recuerdo que estaba cursando probablemente 5º ó 6º de EGB cuando, en una asignatura llamada “Sociales”, me explicaron el término "balanza comercial" y los conceptos de déficit y superávit. El déficit es el resultado que se obtiene cuando se importa más que se exporta. Obviamente el superávit se produce cuando los términos se invierten.

Lo que está claro que en España tenemos déficit en nuestra balanza comercial y puesto que el consumo interno está con el freno de mano echado, lo más inteligente es mirar hacia el exterior. (Obviamente hablo de industria productiva y no de servicios). Tanto por el bien propio como por aspectos "macro".

Lo que está claro es que nuestras empresas, lógicamente aquellas cuyos productos puedan ser consumidos en el extrangero, deben enfocar su comunicación hacia mercados exteriores, donde hay países que no son hispanoparlantes.

El marketing y el sentido común, que vienen a ser casi lo mismo, te dicen que para que un cliente te entienda, lo primero que debes hacer es hablar su idioma.

Imagino que hasta aquí todos estaréis de acuerdo conmigo.

Bueno, pues el otro día recibí una comunicación, en este caso de la Cámara de Comercio de Valencia, en la que se pretende impulsar el uso de otros idiomas en las empresas. Para ello plantea subvenciones en acciones tales como la traducción de la WEB y de catálogos, de cartelería, etc.

No parece nada descabellado ya que de paso que concienciamos en la necesidad de exportar y en última instancia internacionalizarse, apoyamos a las industrias locales minimizando sus costes en estos tiempos tan difíciles y generamos algo de negocio para sectores como el de los rótulos, imprentas, traducciones, etc.

Pero no es oro todo lo que reluce, ni tiene neuronas todo aquel que dirige un gobierno. Más bien parece que cuando alguien decide ser político, está obligado a pasar un proceso de lobotomización, que le deja carente de todo sentido común.

Pues ni más ni menos que lo que se pretende con la campaña en cuestión, no es otra cosa que fomentar el uso del Valenciano en las empresas, subvencionando hasta el 50% de los gastos generados de dichas actuaciones.

No está mal que una empresa incluya en su web la opción de valenciano. Que tenga una versión de su catálogo en este idioma ya me parece algo más forzado, pero que su rótulo esté en valenciano ya no lo comprendo. Pero que esto sea algo que paguemos todos, ya es el colmo.

¿A caso una familia se plantea comprarse un portátil si no le llega ni para comer? El dinero, y más el público, hay que usarlo con conocimiento, poniendolo allí donde va a generar mayor retorno. Dejemos la política lingüística para otros momentos y centrémonos en aquellas actuaciones que puedan hacer que las empresas, que están pasando por momentos difíciles, se adhieran a programas que fomenten sus negocios objetivos.

No creo que haya nadie que entienda el Valenciano y no el Español (escrito), además el uso del Valenciano se circunscribe a territorios dentro de nuestra Comunidad Autónoma, donde la crisis es más que patente.

Dirijamos nuestras empresas con conocimiento y hagamos que cualquier euro invertido en Marketing tenga el máximo alcance posible.

Traduzcamos nuestras webs y documentos al Inglés, al Chino, al Árabe, al Ruso y, si queda hueco, porqué no al Valenciano.

viernes, 5 de marzo de 2010

EL ANONIMATO EN LA RED...

 ... o de cómo Internet refleja una realidad social.

Ayer sin ir más lejos, un personaje, que supuestamente hablaba en nombre de Kinepolis (obviamente no creo que represente ni a su perro) decía varias sandeces e incoherencias a cerca de mi anterior entrada, todo ello adobado con faltas ortográficas.

Lógicamente susodicho indivíduo (o indivídua) estaba amparado por el anonimato, lo que le confería la potestad de erigirse como el gran defensor de esta entidad.

Como es normal no he considerado oportuno publicar su comentario. Pero sí que le invito a registrarse y si argumenta con educación (no es necesaria la coherencia) le publicaré sus comentarios. Y digo que no es necesaria coherencia, porque cada uno es libre de pensar como quiera, pero su libertad acaba cuando se profieren insultos contra alguien, cuyo único delito es opinar educada y abiertamente.

Pues esto es lo que pasa también en la vida real, está el que tira piedras a la autovía desde un puente o el que cuando sube a su coche, se transforma al sentirse cobijado por la coraza metálica de la carrocería, dedicándose a proferir insultos y lecciones de tráfico al resto de conductores. Por no hablar de que su actitud pone en peligro al resto de usuarios de la vía.

Es por todo ello por lo que el estudio de la conducta humana en "la vida real" se ve reflejada y en muchos casos amplificada por el fenómeno de la red, y que a nadie debería sorprender ciertas actitudes de personajes que luego, en su día a día, probablemente sean reprimidos y amargados y que en la intimidad usen su ordenador para vengarse de "la vida".

Cambian los tiempos y con ellos los medios, pero la esencia del Ser Humano en todo su espectro perdura inalterable, tan sólo adaptándose en su lenta evolución a las herramientas del momento.